Jóvenes profesionales como eje central de las organizaciones

“Los jóvenes son el futuro” dijo un sabio alguna vez. Hoy más que nunca, le daremos la razón: de la mano de internet y sus infinitas posibilidades de conexión y desarrollo de conocimientos, los más jóvenes estamos generando cambios radicales en el mundo profesional. No solo tenemos las ideas y la energía, sino que también nos acompaña un sentido de empoderamiento irrefrenable.

Sin embargo, las viejas estructuras empresariales crujen ante nuestras propuestas, demostrando una resistencia al cambio que nos resulta difícil de entender. Por eso, nos planteamos la cuestión de si los más jóvenes somos realmente considerados partes fundamentales de las organizaciones, analizando la percepción de nuestro día a día. Estas fueron las preguntas que guiaron la temática:

  • ¿Los más jóvenes tenemos el espacio que nos merecemos en las empresas?
  • ¿Somos realmente escuchados?
  • ¿Nos dan demasiada atención, o menos de la necesaria?
  • ¿Cómo podemos aportar valor desde nuestra posición y así afectar positivamente el mundo profesional?

La visión de nuestros panelistas:

Luciano Lupo

Quienes integramos la generación Z nacimos y crecimos teniendo internet como algo “normal”, pero no solo eso (que de por si ya es muchísimo), sino que también vimos nacer y adoptamos como nuestras todas las nuevas tecnologías que aparecieron después: desde el primer iPhone, pasando por las redes sociales, hasta llegar a la realidad virtual. Por lo tanto, nuestra concepción del mundo, la comunicación y las experiencias, es muy distinta a la de todas las generaciones anteriores.

Como vemos de forma tan distinta al mundo, no estamos de acuerdo (y sépanlo: no lo van a estar las generaciones futuras), con las estructuras previamente establecidas con respecto a ideales de vida, la sociedad, el medio ambiente, el planeta, las relaciones, las finanzas y sobre todo, con respecto al trabajo, lo que representa y como se lleva a cabo.

Es crucial que las organizaciones tengan a los jóvenes como su eje, por un lado para poder ofrecer productos que resuelvan los problemas de esta generación, del ahora, porque nos entendemos, y por otro lado, para que su crecimiento se genere teniendo a los mejores talentos como colaboradores, logrando a su vez que los equipos estén en “sintonía”, lo que es extremadamente importante para asegurar la calidad y así lograr el éxito, el crecimiento y la subsistencia en un mundo cada vez más interconectado, veloz, impredecible y competitivo.

El crecimiento de las organizaciones horizontales en contraste de la tradicional pirámide, potenciando las metodologías ágiles de trabajo, premiando el desarrollo de las capacidades individuales y de equipo, buscando equipos multidisciplinarios y autónomos, y ESCUCHANDO a sus colaboradores da cuenta de que aplanar jerarquías genera un valor notorio y permite que realmente se destaquen los aportes de las nuevas generaciones, propiciando ambientes donde se motiva y desafía, tanto en lo personal como en lo profesional.


Elías Rojas

Realmente no me parece que se dé el espacio necesario a la comunicación de los jóvenes. Son muy pocos los lugares que te dejan opinar o hacer una recomendación para mejorar, ya sea por un tema personal o de maquinaria.

Por experiencia propia, puedo decir que fui muy pocas veces realmente escuchado: Siempre que quise aportar, fue con el objetivo de realizar una mejora que iba a afectar positivamente una línea de producción y reducir tiempos de trabajo.


Rocío Ramos

Lo que caracteriza a la juventud en el mercado laboral de hoy en día es la energía y el fervor ante el desarrollo: el joven profesional busca constantemente enfrentarse a nuevos desafíos y crearse nuevas oportunidades.

Tenemos la necesidad impetuosa de mantenernos activos, de crear valor, aportar y buscar siempre la mejor forma de innovar.

Lamentablemente, y en contraste con este concepto, nuestro país se enfrenta a tasas muy altas de desempleo en jóvenes (según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censo, el número se eleva hasta un 19,3%)

Esto hace suponer, desde un comienzo, que los jóvenes no tenemos el espacio suficiente en las organizaciones, ya que dicha tasa duplica la cifra de desocupación adulta.

Hay muchos factores a considerar: un elemento importante es la fuerte desventaja para ingresar y desenvolverse en el mundo laboral para acceder a una buena calidad de vida, ya que entre los jóvenes solo el 12,8% estudia y trabaja, contra el 30,4% que estudia y no trabaja, el 32,1% que no estudia y trabaja, y el 24,7% no estudia ni trabaja – ¡Esto es grave!

Sin dudas, nuestra capacidad de innovación, adaptabilidad y creatividad nos permite aprovechar nuevas herramientas y generar formas de reinventarnos.

Creo fervientemente que nosotros tenemos la energía y el entusiasmo necesarios para causar grandes cambios, y salimos al mercado laboral con el afán de conquistar mejoras para TODOS los profesionales.

Por todo esto, las organizaciones deberían considerarnos como eje central de sus políticas.


Analía Gutierrez

Los miembros de la Gen Z llegamos para replantear los esquemas de trabajo conocidos, por ello es necesario que desde el lado empresario se preste mucha atención a aquello que nos caracteriza: desde mí perspectiva, la participación y el cumplimiento de metas y objetivos es sumamente motivador, como así también la oportunidad de desarrollarnos en organizaciones dinámicas.

Partiendo desde experiencias comentadas entre colegas y dentro del mismo rubro de RRHH, se puede observar el desafío que implica para las empresas rígidas o tradicionales el comprender lo que buscamos en un lugar de trabajo, y como consecuencia los Gen Z decidimos ir en búsqueda de lugares que coincidan con nuestros objetivos, generando esa incertidumbre y frustración en las empresas que afirman “no entender a las nuevas generaciones”.

Todos escuchamos/leímos alguna vez: “¡Es culpa de los millennials!” – Sin embargo, son pocas las empresas que pueden decir que colocan el foco en las voces jóvenes, llenas de energía, iniciativa y ganas de transformación.

Yo me pregunto: Si escucharnos es el camino para establecer nuevos paradigmas… ¡¿Qué estamos esperando?!


Luis Dike

Si hay algo cierto, es que la tecnología tiene un rol cada vez más importante en el desarrollo del talento humano. Aunque para algunos estos avances no sean vistos como algo positivo, sus efectos son ineludibles. Especialmente, el mundo ha experimentado una revolución social a través del impacto de las nuevas generaciones, quienes demostramos nuestras capacidades poniendo en práctica nuevas herramientas y funcionalidades.

Nuestra pronta inserción es necesaria y positiva para mejorar el desarrollo de las organizaciones. Varios estudios y diversos autores, establecen como eje fundamental incorporar a los más jóvenes para aprovechar los aspectos que nos caracterizan: dinámicos, creativos y evolutivos. Pero, para unos tantos es todo lo contrario.

Es normal que quienes pertenecemos a esta generación, no seamos considerados como un eje central de las organizaciones, por intereses propios y/o ajenos a la pirámide institucional forjada y establecida tiempos atrás. Los integrantes de las antiguas estructuras NO se detuvieron a pensar que los tiempos iban a cambiar y evolucionar a este ritmo, por lo que se genera resistencia, y tensión con los más jóvenes.

Para el grupo Z, las barreras de crecimiento no existen. Tenemos la oportunidad de conocer sitios sin viajar, de conectarnos virtualmente con millones de personas que buscan generar cambios en el mundo, de trascender en muchos aspectos. No necesitamos de una oficina ni de un jefe para desarrollarnos y cumplir como profesionales. No tenemos filtros, y encaramos los problemas como oportunidades. Generamos propuestas con vista al futuro, buscando siempre mejorar las bases establecidas.

La cuestión en debate está y será, en si las organizaciones lograrán entender que estamos acá para mostrar con otros ojos la funcionalidad social, que ha dado un vuelco en 360°.

Estamos a meses de comenzar una nueva década… ¿Lograremos hacer reflexionar a los demás sobre nuestro real propósito?


Vicky Cantelmi

Creo que, poco a poco, la nueva generación está siendo escuchada. Los jóvenes estamos ingresando a un mundo laboral hiper-diverso, lo cual hace de este juego algo complejo. Como nosotros irrumpimos con habilidades natas en materia tecnológica, muchos acuden a nosotros para entender ciertos temas, generando así espacios de colaboración.

Es así como debemos ganar nuestro lugar dentro de las corporaciones, con fundamentos en base a lo que se viene, en materia de E-commerce, inclusión, derechos humanos, etc… Si podemos sacar provecho de las temáticas y problemáticas que queremos resolver los jóvenes Z en el mundo, y trasladarlas a nuestro día a día en el ámbito profesional, vamos por el mejor camino.

Hay que buscar el equilibrio entre la flexibilidad laboral que buscamos los jóvenes y los modelos más tradicionales: Workshops, trabajos ágiles en equipo, talleres de creatividad… Son solo algunos ejemplos de la cantidad inmensa de formas que tenemos para unir estos grandes grupos humanos y sus conocimientos. Potenciar nuestra forma de vivir de una manera empática es posible.


Javier Calzolari

En la era de la innovación y la tecnología, las empresas que no quieran (o no logren) escuchar el mensaje de las nuevas generaciones, quedarán relegadas. Es así de sencillo. No hay progreso sin cambio, y no hay cambio sin ideas jóvenes.

Hay muchos factores que generan resistencia por parte de quienes hoy gerencian estructuras poco reactivas. Se ha estigmatizado a los “milenials” (a diario se ven críticas hacia esta generación, con el nombre mal escrito, y sin tener en claro la edad a la que apuntan), además de la duda inherente sobre las capacidades de quienes tienen -5 años en el mundo profesional; también muchos jefes piensan que nuestra motivación es robarles el sillón, y en general prevalece el dicho “malo conocido antes que bueno por conocer”.

Cambiar todos estos preconceptos es nuestra misión.

No es fácil. Lograr que te escuchen implica tiempo y constancia, y por las razones antes mencionadas, entre otras, es especialmente complejo para los jóvenes. Pero en mi opinión, el cambio de paradigma es cada vez más visible.

Hay una realidad: Te pueden juzgar por tu edad, pero solo te pueden evaluar real y objetivamente por tu capacidad. Si tu mensaje tiene sustento, y más aún si demostrás con hechos cuál es tu visión, podés estar tranquilo de que, más temprano que tarde, vas a encontrar el espacio donde trascender, no importa cuantas hojas tenga tu currículum.


En resumen…

Queda claro que es fundamental que las organizaciones generen y desarrollen espacios de escucha activa y ofrezcan feedback continuamente a las generaciones más jóvenes, para que podamos cocrear un mundo laboral diferente, dejando atrás paradigmas absurdos, convirtiéndonos TODOS en agentes de cambio.